54 organismos de Etxarri muestran su rechazo a las torturas.
Información publicada en GARA el 8 de enero de 2001.
Un total de 54 organismos de Etxarri muestran su rechazo a las
torturas
GARA | ETXARRI-ARANATZ
Cerca de 800 personas se manifestaron ayer contra la tortura en la localidad de Etxarri-Aranatz. La iniciativa respondía a la denuncia interpuesta en la Audiencia Nacional española por el preso etxarriarra Asier Karrera Arenzana, que fue detenido el pasado día 9 de noviembre en Bilbo. Actualmente, Karrera está encarcelado en Soto del Real.
Con el objetivo de «denunciar la vulneración de los derechos de Asier Karrera, y haciendo nuestro el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos así como los diferentes tratados por los derechos civiles y políticos», un total de 54 organismos etxarriarras se han adherido a una declaración en la que reclaman «los derechos básicos de las personas detenidas».
Entre los firmantes se encuentran HB, PNV, EA, LAB, Haika, Senideak, Gestoras pro-Amnistía, Askagintza, AEK, Gazte Asanblada, el sacerdote de Etxarri y numerosas asociaciones y establecimientos comerciales de la localidad.
En la declaración exigen a los estados español y francés «el respeto a los derechos políticos y civiles que corresponden a Euskal Herria y a los ciudadanos vascos», la desaparición tanto de la «legislación extraordinaria que sustenta el régimen de incomunicación» como de la Audiencia Nacional, el respeto a la presunción de inocencia que «corresponde a todas las personas detenidas», la «repatriación incondicional» de todos los presos vascos y, por último, piden al Ayuntamiento que «haga todo lo que esté en sus manos», tanto a nivel institucional como jurídico, para garantizar los derechos de Asier Karrera.
Los hechos denunciados se remontan al día de la detención y a los cinco días posteriores que permaneció incomunicado en dependencias policiales.
Según el testimonio ofrecido por Karrera en su día, en el que asegura que, «más que nada, me torturaron sicológicamente», los golpes comenzaron cuando le trasladaban a la comisaría de Indautxu tras ser detenido y no cesaron hasta que compareció en la Audiencia Nacional.
Entre otras cosas relataba: «Me amenazaban diciendo que iba a acabar como Basajaun, Geresta o los cuatro compañeros de Bolueta. Utilizaban a Olatz para presionarme, diciendo que la estaban violando y como lo hacían. No me dejaron dormir en tres días. En el calabazo contiguo oía gritos, golpes y lloros de una chica. Me golpeaban en la cabeza, detrás de las orejas, en los testículos y en el pecho. Perdí la noción del tiempo y en algunos momentos no era dueño de mi cabeza. Me sentía perdido y, aunque resulte duro decirlo, me tranquilizaba cuando me torturaban físicamente».
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